lunes, 28 de diciembre de 2009

Biografía parte 3

Mi abuelo estuvo varios años en la cárcel; ahí buscó mil maneras de aprovechar el tiempo como el tallado de gemas, la pintura, etc. El ya contaba con conocimientos de la homeopatía, e intentó disminuir los síntomas de abstinencia a drogas de otros presos que se encontraban con él, pensando que les estaba dando preparados homeopáticos.

Cuando salió de la cárcel y trabajaba en la Universidad de Zacatecas, empezo a efectuar preparados de plantas en pequeñas cantidades, pensando que era homeopatía, sin embargo, las utilizaba de forma alopática, es decir, basadas en la ley de los contrarios, estaba utilizando una "microalopatía" con un mecanismo de acción nunca antes visto.

Durante mucho tiempo luchó por demostrar el trabajo que estaba efectuando a pesar de que prácticamente toda la gente era incrédula respecto a lo que estaba haciendo, incluyendo su familia. Gracias a esa personalidad valiente con que contaba, fue que poco después fue comprobada su teoría y se bautizó como Microdosis.

Hay muchos artículos alrededor del mundo que mencionan que al Dr Martínez Bravo deberían darle alguna especie de reconocimiento al nivel de los grandes científicos de todos los tiempos como Pasteur, Galileo, etc; probablemente si este descubrimiento tuviera tintes económicos como la vacuna contra la influenza H1N1 si se le reconocería de esta manera. 

Esta es la tercera y última parte del capítulo de la biografía del Dr Eugenio Martínez Bravo; hemos intentado otorgarle el honor a quien lo merece, por ello nos ha parecido tan importante el dedicarle un espacio tan amplió al descubridor de este método llamado también como la medicina del nuevo milenio.

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